Publicado el: marzo 23, 2026
La Corte Suprema, a través de la Casación Laboral N.° 6977-2023-Lima, ha precisado los alcances del despido por impuntualidad reiterada. Este pronunciamiento resulta importante para las empresas, porque recuerda que las tardanzas repetidas sí pueden constituir falta grave, pero no de manera automática. Para que el despido sea válido, deben cumplirse ciertos presupuestos vinculados a la prueba, la gradualidad de las sanciones y el respeto del debido procedimiento.
Sobre el caso
El caso se originó por la demanda de un trabajador que cuestionó su despido, señalando que las tardanzas imputadas no eran suficientes para extinguir el vínculo laboral y que la medida había sido desproporcionada. Además, sostuvo que no se respetó el principio de razonabilidad al aplicarle la sanción máxima. Por su lado, el empleador defendió el despido indicando que las tardanzas estaban debidamente registradas y que el trabajador ya había sido sancionado previamente, pero aun así persistió en la conducta.
Fallo de la Corte
La Corte Suprema reafirmó que la impuntualidad reiterada puede constituir una falta grave. Sin embargo, también precisó que esta causal no opera automáticamente. Para que el despido sea válido, se requiere: acreditar objetivamente la reiteración de las tardanzas, demostrar que existieron sanciones disciplinarias previas aplicadas de manera progresiva y respetar los principios de razonabilidad, proporcionalidad y debido procedimiento. Además, el Tribunal enfatizó que el despido solo será legítimo cuando se verifique que el trabajador persistió en la conducta pese a haber sido advertido.
Importancia para las empresas
Este criterio es relevante porque recuerda a los empleadores que no es suficiente con invocar tardanzas frecuentes para despedir válidamente. La empresa debe poder probar cada incumplimiento con registros confiables y demostrar que actuó de manera ordenada antes de aplicar la máxima sanción. En la práctica, el fallo refuerza la necesidad de contar con reglamentos internos claros, controles de asistencia adecuados y un esquema disciplinario progresivo que permita sustentar cualquier decisión frente a una eventual inspección o proceso judicial.
Recomendaciones
Las empresas deberían revisar si sus sistemas de control de asistencia permiten acreditar objetivamente las tardanzas y si su reglamento interno regula con claridad las consecuencias de la impuntualidad. También conviene aplicar amonestaciones o medidas previas antes de evaluar un despido, dejando constancia documentada de cada incumplimiento. Finalmente, antes de cesar a un trabajador por esta causa, es indispensable verificar que se haya respetado el debido procedimiento disciplinario, ya que una decisión apresurada o mal sustentada puede ser cuestionada judicialmente.