¿POR QUÉ ESPERAR UNA INSPECCIÓN DE SUNAFIL PARA CORREGIR LO QUE SU EMPRESA PUDO PREVENIR?

Publicado el: septiembre 7, 2026

Cuando llega la carta inductiva o la orden de inspección, la empresa deja de administrar su cumplimiento y empieza a administrar un plazo. Ese cambio de posición es el verdadero costo de la reacción tardía: las decisiones ya no se toman con criterio de gestión, sino contra reloj y con la carga de la prueba en contra.

A ello se suma un cambio de método. La fiscalización laboral ya no depende de que un inspector se presente en el centro de trabajo. La información declarada en el T-Registro y en la PLAME permite detectar inconsistencias desde el escritorio: contratos modales vencidos o renovados fuera de plazo, trabajadores sin registro, beneficios sociales no depositados en la oportunidad debida, jornadas incompatibles con el control de asistencia. Cuando la comunicación llega, la brecha ya está identificada.

La diferencia económica se define antes del acta

El Reglamento de la Ley General de Inspección del Trabajo permite una reducción del 90 % de la multa si las infracciones se subsanan antes de que se expida el acta de infracción. Pero ese beneficio se pierde, respecto de esas mismas infracciones, si la empresa presenta descargos o cuestiona el acta. Las reducciones previstas para etapas posteriores son sustancialmente menores. En consecuencia, la decisión entre subsanar o defenderse debe tomarse de forma consciente y temprana, no por descarte cuando ya no quedan alternativas.

Qué revisa una auditoría laboral preventiva

  • Contratos modales: causa objetiva, plazos, renovaciones e inscripción oportuna.
  • Planilla y beneficios sociales: CTS, gratificaciones, vacaciones y aportes.
  • Control de asistencia, jornada y sobretiempo, con su respaldo documental.
  • Sistema de Gestión de SST: registros obligatorios, capacitaciones e IPERC vigente.
  • Tercerización e intermediación: autonomía real del contratista.
  • Política remunerativa y cuadros de categorías y funciones.

En la práctica

Una auditoría preventiva no elimina el riesgo de fiscalización, pero cambia por completo la posición de la empresa: permite decidir qué corregir, en qué orden y con qué costo. La empresa que descubre sus brechas cuando llega la carta inductiva conserva el problema, pero ya perdió la capacidad de gestionarlo.

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