Publicado el: febrero 13, 2026
En muchas empresas, el practicante pre profesional es visto solo como un apoyo temporal. Sin embargo, bien gestionado, puede convertirse en un trabajador clave y de largo plazo. En nuestro país, las modalidades formativas laborales no solo permiten formar talento joven, sino también preparar a futuros colaboradores alineados con la cultura y necesidades de la empresa.
A continuación, te explicamos cómo lograrlo de manera práctica y cumpliendo la normativa laboral vigente.
1. ¿Por qué un practicante puede ser una inversión y no solo un apoyo temporal?
Porque el practicante se forma dentro de la empresa desde el inicio. Aprende los procesos internos, la cultura organizacional y la forma de trabajo. A diferencia de una contratación externa, el practicante crece adaptado a la empresa, reduciendo costos de reclutamiento, selección y capacitación futura.
Además, la normativa peruana permite que, al finalizar la práctica, el joven pueda ser contratado bajo un vínculo laboral regular, sin contingencias si el proceso fue correctamente manejado.
2. ¿Qué necesita el practicante para convertirse en un elemento clave?
Principalmente, formación real y seguimiento. No basta con asignarle tareas operativas. Es importante:
Cuando el practicante entiende su rol y ve posibilidades de crecimiento, desarrolla compromiso con la empresa y mejora su desempeño.
3. ¿Qué gana la empresa apostando por la continuidad del practicante?
La empresa gana talento ya probado. Al terminar la práctica, el empleador conoce las habilidades, actitudes y valores del practicante. Esto disminuye el riesgo de una mala contratación y fortalece la línea de carrera interna.
Desde el punto de vista legal, una transición ordenada de practicante a trabajador evita contingencias laborales y refuerza una imagen empresarial responsable.
Recomendación final
Los practicantes pre profesionales no deben ser vistos como personal pasajero, sino como futuros colaboradores estratégicos. Una correcta gestión desde la práctica permite a la empresa formar talento a su medida, cumplir la normativa laboral y asegurar estabilidad en sus equipos de trabajo. Invertir tiempo en el practicante hoy puede significar contar con un excelente trabajador mañana.