El día de ayer señalamos que un plan de emergencias desactualizado no protege a nadie: describe rutas que cambiaron, equipos que ya no están y personal que dejó la empresa. Hoy vamos un paso más allá, porque incluso un plan bien redactado y vigente puede no servir. Recién cuando la empresa evacúa realmente descubre que la puerta de escape está bloqueada, que la alarma no se oye en el segundo piso o que el personal tarda el doble de lo previsto en salir. Ese hallazgo es, precisamente, el valor del simulacro: convierte un documento en un procedimiento verificado.
Cómo se ejecuta y se acredita
Lo que se pierde sin registro
Un simulacro ejecutado pero no documentado no acredita cumplimiento alguno. Sin registro de fecha, participantes, tiempos y observaciones, la actividad no puede oponerse a la inspección y se trata como no realizada. El escenario más adverso llega después de un accidente: si la empresa no puede demostrar que entrenó a su personal ni que corrigió las deficiencias detectadas, cualquier alegación de diligencia queda sin sustento probatorio, y la conclusión suele ser que el riesgo era previsible y evitable.
Pasos a tomar
Si su empresa recibió la carta inductiva de Sunafil o desea anticiparse a ella, lo invitamos al webinar gratuito «Plan de Respuesta ante Emergencias: cómo responder correctamente la carta inductiva de Sunafil», a cargo del Estudio Jurídico Ribeiro & MDL Asociados. Revisaremos qué exige la inspección y cómo estructurar la respuesta dentro del plazo. Jueves 3 de septiembre, 11:00 a.m. Los esperamos